Tres décadas dedicadas a algo que empezó como una simple curiosidad y terminó convirtiéndose en el motor de mi vida. Este año celebro mis 30 años detrás de los platos y he de contaros algo que algunos lo sabéis, otros no… Tengo junto a mi familia un restaurante y allí también toco muchos platos, pero estos son cerámicos.
Todo comenzó cuando tenía apenas 15 años. Una tarde, en un bar de máquinas recreativas de mi pueblo, un amigo me enseñó su nueva mesa de DJ. En cuanto vi cómo mezclaba las canciones, me quedé completamente alucinando. Aquello era magia. Desde ese momento supe que quería aprender a hacer lo mismo. Gracias al apoyo de mis padres pude comprar mi primer equipo y comencé a practicar sin descanso.
Pronto empecé a poner música en los pubs de mi pueblo, y durante los veranos, en Alcossebre, donde tuve la suerte de pinchar en locales y discotecas que me hicieron crecer tanto personal como profesionalmente.
Mi siguiente paso fue Castellón. Todo gracias a mi amigo Toni Moya, que un día me llamó de urgencia porque había fallado un DJ en Zoom Discotheque. Aquel día marcó un antes y un después, porque desde entonces fueron muy pocos los sábados que tuve libres.
Un año después, en esa misma discoteca, apareció por sorpresa Ramón Guimerá, quien me hizo una oferta irrechazable: formar parte del equipo de la que se convertiría en la discoteca más de moda de la provincia, ubicada en Vila-real: Namala. Allí disfruté como un niño durante 11 años inolvidables en la pista comercial, compartiendo cabina y amistad con grandes compañeros, como José Luis Francés.
Tras aquella etapa tan exitosa y tan unida a la gente de Vila-real, llegaron nuevas aventuras: sesiones en otras discotecas, fiestas en pueblos y nuevas experiencias que me llevaron a algunas de las salas más emblemáticas de Castellón, como Botánico, Casablanca, Mambo y Jaleo, donde pasé entre cuatro y cinco temporadas disfrutando al máximo.
En ese momento me casé y en el día de mi boda, en Torre La Mina, María Jesús, la gerente, nos dijo a mi pareja y a mí: “Con lo bien que habéis preparado todo, deberíais dedicaros a esto de las bodas”. No puedo estar más agradecido por esas palabras y esa gran idea. Mi ex, que era muy apañada y con gran talento, me animó a lanzarnos a la aventura, y así nació nuestra primera empresa: “Bodas con Encanto”, que poco después renombré como “Mediterránea Eventos”.
Desde entonces, he tenido la suerte de vivir cientos de celebraciones únicas, de compartir emociones con parejas increíbles y de formar parte de momentos irrepetibles en las bodas y en lo personal personas como Begoña Campos, directora de And Magazine, y tantas otras han sido parte de este recorrido que hoy me llena de orgullo.
A día de hoy, con una empresa consolidada y un corazón lleno de música y amor, solo puedo mirar atrás y sentir gratitud. Son infinitos los recuerdos, las anécdotas, la gente impresionante que he conocido, los viajes, los sueños y los momentos vividos y que sigo viviendo a día de hoy. Si hemos tenido la suerte de compartir tiempo seguro que me comprendes.
¡GRACIAS!
Por todos los que habéis formado parte de este viaje.
Por todos los que bailaron, rieron y soñaron conmigo y los que lo seguirán haciendo.
¿Por 30 más? no lo sé… pero algunos años más dando guerra, ¡seguro que sí!
@mediterranea_eventos
@pascual_herrera_dj
693 465 373