Dulces y Flores

Dulces y Flores

Entre dulces y flores Lupe Herrera ha encontrado su refugio creativo

Aunque su día a día transcurre entre electrodomésticos —es gerente de la tienda Kasmani—, Lupe Herrera vibra en otra frecuencia: la de las cosas hechas con calma, detalle y amor. Así nació @macajulieta.dulcesyflores, un rincón en Instagram donde comparte tartas caseras y postres, adornados con flores, muchas flores. Lo que empezó como un simple álbum de recuerdos culinarios en su móvil ha ido creciendo, hasta convertirse en una pequeña gran comunidad que se deja inspirar por su forma de mirar el mundo: desde lo sencillo, lo natural y lo auténtico, con un aire vintage. Este proyecto que, sin pretensiones pero con mucha belleza, reivindica el valor del campo, de las frutas de temporada y el producto de nuestra tierra, del poder de la estética y la magia de una repostería emocional.

Comenzó, casi por casualidad, haciendo tartas para casa, y se ha convertido en un proyecto personal cargado de belleza, sensibilidad y conexión con la tierra. Su perfil de Instagram suma ya más de 33.000 seguidores, cautivados por unas imágenes que hablan de calma, de hogar y de amor por la repostería casera.

Su hija Macarena, para celebrar su tercer cumpleaños, le pidió una tarta. Lupe investigó cómo hacerla, se animó y descubrió que no era tan complicado. “Entonces empecé a hacer tartas para mí, para mi familia, para amigos…” sin más pretensión que el disfrute. Y durante el confinamiento, con algo más de tiempo libre, decidió abrirse un perfil de Instagram para compartir las fotos que se acumulaban en su móvil.

Poco a poco, fue cuidando más cada detalle: la luz, los encuadres, la decoración… Y también fue apareciendo en sus creaciones otro elemento fundamental en su vida: las flores. “Desde pequeña mis padres me han llevado mucho al campo. Mi madre era maestra en un colegio rural y mi padre, además de tener la tienda, es agricultor. Siempre me han ayudado a valorar la naturaleza, nuestra tierra”. Así nació la idea de unir repostería y flores, y empezó a investigar cuáles eran comestibles, cuáles eran de temporada o cómo combinarlas con frutas y colores.

Sus publicaciones, siempre cuidadas pero sin artificios, combinan tartas caseras con frutas de temporada, vajillas artesanas, mantelería natural, detalles florales y la esencia de nuestra tierra. Hay algo profundamente estético en cada imagen, pero también una calidez que remite a lo cotidiano, al campo, a la familia. “Me gusta pensar en la foto antes de hacerla: la luz, los colores, los elementos…”, explica. Su sensibilidad creativa se percibe en cada composición. Como buena libra, se considera muy creativa, y en la cocina ha encontrado una forma bonita y deliciosa de expresarse.

El proyecto ha ido creciendo de forma orgánica. Se formó en repostería, estudió más sobre flores comestibles y se animó también a abrir una web, donde comparte de manera más detallada las recetas. En redes, por su parte, poco a poco ha ido definiendo su imagen de marca para organizar sus contenidos: recetas, flores del mes, consejos, inspiración, etc. Además, ha comenzado a colaborar con marcas como Ofelia Home Decor (de Francisco Segarra), integrando su menaje y accesorios en su universo visual. Todo suma. Y todo sigue siendo muy fiel a ella.

Aunque su ritmo diario no siempre le deja mucho tiempo libre, encuentra momentos para seguir creando y compartiendo. Sus hijas, Macarena y Julieta, están muy presentes en este viaje: no solo dan nombre al perfil, sino que también aparecen en algunos de sus vídeos y publicaciones, siempre con naturalidad. “Son una parte fundamental de mi vida”.

A día de hoy, Lupe reconoce que está feliz con el crecimiento de su comunidad. “Hasta Navidad del año pasado no había llegado ni a los 10.000 seguidores. Fue con la receta del roscón cuando el perfil empezó a despegar. Desde entonces, ha ido solo. A veces un reel funciona muy bien y empieza a llegar mucha gente nueva. Pero mi objetivo nunca han sido los seguidores. Me gusta lo que hago y me gusta hacerlo bonito, poder inspirar a la gente”. Su próximo reto: animarse a hablar más en vídeo, aunque siempre dejando que las imágenes y sus tartas sigan siendo las protagonistas.

En un mundo que a menudo corre demasiado deprisa, Lupe ha sabido crear un refugio donde el tiempo se detiene entre capas de bizcocho, tartaletas de frutas y flores silvestres. Su proyecto no solo es una ventana a la belleza de lo sencillo, sino también un recordatorio de que cuando se hace desde el corazón, cualquier pequeño gesto —una tarta o una flor— puede convertirse en una forma de arte.

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