EL SOL

Dra.
Victoria Prada

Tomar el sol ayuda a sintetizar vitamina D, estimula el sistema inmune y mejora el humor. Es verdad que una exposición excesiva es dañina para la piel, pero con moderación y con la protección adecuada en determinadas partes del cuerpo podemos aprovechar todos sus beneficios.

Cada año, los estudios sobre los beneficios de tomar el sol en dosis moderadas se intercalan con los que confirman los riesgos que conlleva hacerlo de forma excesiva. Así, aunque la radiación solar ultravioleta (UV) interviene en el desarrollo de eritema solar, cáncer y envejecimiento de la piel, también reduce la presión arterial, sintetiza la vitamina D y mejora el tratamiento de diversas patologías.
La insuficiencia de vitamina D se asocia con un mayor riesgo de sufrir diversas enfermedades en la edad adulta. Dado que muy pocos alimentos contienen esta vitamina, su síntesis en la piel a partir de la exposición solar es la principal fuente natural que existe.
María Antonia Serrano, científica de la UPV y autora principal del trabajo ‘Solar ultraviolet doses and vitamin D in a northern mid-latitude’ y sus compañeros estimaron el tiempo necesario para obtener las dosis recomendadas, lo que equivale a una ingesta diaria de 1000 UI (unidades internacionales) de vitamina D, en una zona como la ciudad de Valencia, que recibe una gran dosis de radiación UV durante todo el año.

  • En verano, un individuo con tipo de piel III (la usual en la población española) no debe estar más de 29 minutos bajo el sol si quiere evitar quemaduras solares.

  • Sin embargo, en invierno, el mismo individuo puede permanecer en el sol durante 150 minutos.

De la misma forma se obtuvo el tiempo mínimo de exposición para obtener la dosis diaria recomendada de vitamina D.

  • Alrededor del mediodía en el invierno, con un 10 % de exposición corporal, se necesitan alrededor de 130 minutos para obtener la dosis diaria recomendada de vitamina D. Como este tiempo es menor que el que produciría eritema, no hay riesgo de quemaduras solares.
  • En el verano, con un 25 % de exposición corporal, serían suficientes unos 10 minutos para adquirir la vitamina.
  • Y en otoño, por ejemplo, se necesitarían unos 30 minutos.

Factores a tener en cuenta para que nuestro cuerpo sintetice la vitamina D cuando tomamos el sol:

  • En invierno los niveles de radiación UV son mucho más bajos y la gente cubre la mayor parte del cuerpo.
  • La radiación recibida depende de la postura, la forma del cuerpo y la ropa.
  • Todas las áreas de la piel del cuerpo no sintetizan vitamina D con la misma eficiencia.
  • La edad de los individuos desempeña un papel importante en la síntesis de vitamina D a partir de la radiación UV, ya que con los años hay una disminución de la capacidad de producir vitamina D. Los adultos de mediana edad tienen un 66 % del potencial en comparación con los niños.
  • Para compensar la posible deficiencia según las circunstancias de cada individuo, la ingesta de vitamina D se puede aumentar a través de la dieta o suplementos.

Fuente: María-Antonia Serrano, Javier Cañada, Juan Carlos Moreno, Gonzalo Gurrea. ‘Solar ultraviolet doses and vitamin D in a northern mid-latitude’. Science of the Total Environment 574 (2017) 744–750. Via SINC
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