Entrevista con Albert Barra

Entrevista con
Albert Barra

Un pequeño oasis de tranquilidad y paz se ha hecho un hueco en Benicàssim. Lo encontramos en Hotel Albades, un espacio que destaca por su cuidada decoración, la atención a cada detalle y, sobre todo, por ofrecer una atención excelente a sus clientes, para hacerlos sentir los protagonistas de la experiencia. Tan solo unos meses tras abrir sus pertas, han alcanzado un posicionamiento privilegiado y cuentan con gran éxito, no solo en ocupación y alojamiento, sino también en restauración y eventos. Su director, Albert Barra, nos cuenta en qué consiste este proyecto tan especial.

¿Cómo es dedicarse al sector hotelero?

Es una vida muy nómada en la que estás dos años aquí y tres allá, por lo que he dado muchas vueltas. Aunque yo realmente estudié para ser militar, nunca llegué a ejercer. Empecé a trabajar en hotelería en Barcelona y después me fui a un programa de formación de directivos en Estados Unidos. Estuve 12 años ahí, en una cadena importante para la que abrimos varios hoteles de franquicia y otros en propiedad, por California y todo el sudoeste de Estados Unidos. Después tuve la oportunidad de trabajar en mi primer gran proyecto, una apertura en San Juan (Puerto Rico). Por cuestiones familiares, en 2001 volví a España, donde estuve primero en Tarragona, después en Murcia, Marbella, etc. hasta que me propusieron venirme a Benicàssim para incorporarme al equipo de Hotel Albades.

¿Cuál es tu papel como director?

Me incorporé en la fase final de la obra para poder tomar decisiones ya en los acabados del hotel. Convertimos lo que era el edificio en un hotel definiendo la parte de servicios, acabados, decoración, compras, equipo humano, procedimientos… También terminamos de concretar la estrategia comercial y su propuesta de valor.

¿Este es un proyecto diferente a tu experiencia anterior?

Este hotel es especial por muchas cosas. Primero, porque está hecho desde el corazón. No deja de ser un hotel familiar, es un proyecto muy personal y eso, quieras o no, hace que las cosas se hagan con pasión, más allá de su intención económica. Esto hace que la propiedad se vuelque por completo. Yo siempre he estado vinculado a hotelería de lujo, pero con perspectivas muy diferentes. Albades le da mucha importancia al componente humano. 

¿Qué otras características lo hacen especial?

Tiene una vertiente social que también refleja un poco el trasfondo de la propiedad, el enfoque hacia la sostenibilidad y el respeto por las personas. Por otra parte, también es especial en cuanto a la propia casuística del hotel. Albades es de una categoría que no existía, no solo en Benicàssim, sino en toda la provincia. Aquí desde el primer día definimos que iba a ser solo para adultos y que no queríamos que fuera un hotel de sol y playa tradicional o vacacional turístico al uso. Aquí prima el descanso y me atrevería a decir que tiene un componente un tanto espiritual. Todo esto lo hace diferente y especial y creo que su esencia ha sido la clave de un éxito sostenible en el tiempo. De hecho, desde que hemos abierto no hemos tenido que preocuparnos por la gestión comercial porque, por inercia, el hotel se ha ido creando su hueco.

¿Os ha sorprendido la buena acogida?

Éramos conscientes del buen producto que teníamos y confiábamos. Pero la acogida ha sido excelente y ha llegado a sorprendernos. Me consta, tanto por las reseñas de clientes como por los comentarios que la gente hace en la calle, que Hotel Albades incluso se ha puesto de referencia. Y no solo en nuestra zona de influencia de Castellón, sino también en Valencia. Esto no entraba en nuestros planes ya en el primer año.

¿Identificas algún acierto clave para estos resultados?

Yo creo que el gran acierto son las personas que componen el hotel, nuestro equipo. Me gustaría remarcarlo porque sé que es lo que más sorprende a los clientes en cuanto llegan. Nos preocupamos por transmitir ese calor y acogida, tanto en recepción como en sala, etc. El componente humano es lo que más está impactando ahora mismo. El concepto de lujo ha cambiado y hoy en día reside en lo que se transmite al cliente, que sientan que están en el sitio que quieren estar. Es lo que realmente estamos ofreciendo y eso, al fin y al cabo, no tiene precio.

¿Cómo definisteis a vuestro cliente ideal?

Eso es algo que nosotros siempre hemos tenido muy claro. Antes de abrir nos decían que estábamos afinando demasiado para un tipo de cliente concreto. Pero confiábamos en que nuestro cliente ideal existía, que debíamos apostar por él. Es cierto que en Benicàssim este perfil no venía mucho a hoteles, sino más a segundas residencias o alquilaba villas o apartamentos vacacionales.

¿Cuál es su perfil?

De entrada, hay que tener en cuenta que no es un hotel barato. Es un alojamiento de cuatro estrellas superior, por lo que en definitiva ofrecemos servicios equivalentes a cinco estrellas. Esto incluye también el producto de primera calidad, los acabados y materiales, la buena gastronomía… por lo que el cliente tiene que valorar estos detalles. Además, está alineado con nuestros compromisos sociales y medioambientales. Por otra parte, queremos que prime la tranquilidad y no aceptamos niños. Se desprende mucha paz en cada rincón y damos mucha importancia al trato personal, a que nuestros huéspedes se sientan acogidos. El perfil va más orientado a estas características que a otras como la procedencia, por ejemplo, ya que tenemos tanto visitante nacional como internacional.

¿El restaurante está abierto al público general?

Sí, la propia definición del negocio y su sostenibilidad económica hace que la restauración sea uno de los componentes clave. Además, abrimos todo el año al público en general y creo que lo estamos haciendo bien porque la aceptación ha sido buena.

En línea con esto, organizáis vuestros propios eventos.

Nos gusta la proximidad con nuestro entorno. Por eso organizamos muchas jornadas o eventos que son tanto para los huéspedes como para el público externo. Llevamos todo el verano con las noches de “jazz”, que han sido un éxito, y también temáticas como la fiesta “swing”, la de “Halloween” o próximamente la fiesta de Navidad. Tenemos espacios, como la sala de reuniones, que han popularizado el hotel como localización para eventos de empresa, convenciones, presentación de producto, etc. Por otra parte, también estamos acogiendo muchos eventos privados y sociales como celebraciones, prebodas e incluso bodas. Estamos muy contentos en este sentido y esperamos seguir creciendo en esa dirección.

Hotel Albades
C/ Concejal Juan Bonet Tàrrega, 1 · Benicàssim, Castellón · hotelalbades.com · 964 09 10 70
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