Entrevista con Alina Ene

Entrevista con
Alina Ene

Alina es energía, visión y pasión por el detalle. Tras una trayectoria marcada por su espíritu emprendedor y una complicidad inquebrantable con su pareja y socio, ha dado vida a Enes: un centro de estética que va mucho más allá del cuidado personal. En esta entrevista nos habla de sus comienzos, de lo que la inspira y del mimo que hay detrás de cada rincón del espacio.

¿Cómo resumirías tu trayectoria profesional?

¡Buf… mi trayectoria! Intentaré ser breve. Tuve y tengo la suerte de contar desde los 17 años con un apoyo incondicional por parte de Darius, que entonces era mi compañero de clase, luego fue mi pareja y ahora es mi socio y mi marido. Gran parte de lo que he conseguido se lo debo a él. Siempre he tenido muy claro que valoro mi independencia y mi libertad en todos los sentidos. No me gusta que me pongan límites, porque ni siquiera me los pongo yo misma. Empecé a trabajar muy joven como comercial, y fue ahí donde descubrí lo mucho que me gustaba tratar con la gente y trabajar en equipo. Con el tiempo, llegué a gestionar equipos de trabajo. Mi último empleo por cuenta ajena fue como agente inmobiliaria. Pero llegó un momento en que ese formato se me quedó pequeño, y decidí emprender sola. 

¿Cómo fue ese cambio de rumbo?

Al empezar a trabajar por mi cuenta, empecé también a relacionarme con muchos propietarios e inversores, y muchos de ellos me preguntaban si conocía a alguien que hiciera reformas. No se me ocurrió nadie mejor que mi marido, aunque, sinceramente, no tenía ni idea de reformas (¡todavía nos reímos de eso!). Pero rodeándote de un buen equipo, todo es posible, y así nació nuestra empresa de construcción. A la vez, yo siempre había tenido la espinita de abrir un centro de estética hecho a mi gusto. Sentía que ninguno de los que conocía cumplía mis expectativas. Y así nació Enes. Y ya estamos pensando en el siguiente proyecto, que llegará muy pronto. Os doy una pista: no tiene nada, pero nada que ver con lo que hacemos ahora.

¿Por qué decides fundar Enes? ¿Qué lo diferencia de otros centros?

Enes es muy especial para mí. Era un proyecto que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo. Siempre he valorado mucho el cuidado personal, el sentirse bien con una misma… y no encontraba un lugar donde se juntaran dos cosas clave: un servicio excelente y un espacio acogedor. Siempre fallaba una de las dos. Para mí, lo que hace diferente a Enes es, sin duda, el equipo. Creo que es esencial en cualquier negocio. Contar con personas implicadas, apasionadas, que cuidan lo que hacen. Trabajamos con materiales de calidad, respetando y cuidando siempre la salud de nuestras clientas. Ese es nuestro objetivo cada día.

La decoración y los detalles son un elemento característico, ¿qué papel juega?

¡Es mi parte favorita! La decoración es una de mis grandes pasiones. Nada más ver el local, supe cómo iba a ser cada rincón. Quería que transmitiera calidez, paz y desconexión desde el primer momento en que cruzaras la puerta. La decoración de Enes es como mi obra maestra. Es donde más he disfrutado y donde más he podido expresarme. Refleja totalmente mi esencia.

Si hablamos de servicios, ¿en qué os especializáis?

Cada una de mis compañeras tiene su especialidad. Nuestra manicurista es espectacular (¡tengo que presumir de ella porque se lo merece!). No solo deja unas uñas perfectas, también realiza microblading, laminado de cejas y lifting de pestañas. Contamos además con una esteticista especializada en tratamientos faciales y depilación láser, y otra profesional centrada en los tratamientos corporales. Es un equipo muy completo.

¿Cómo ha sido la acogida del especio desde su apertura?

He de reconocer que soy muy exigente e impaciente, pero siendo realista, la acogida ha sido mejor de lo que esperaba. Estoy muy contenta y, sobre todo, con muchas ganas de seguir creciendo, mejorando y ofreciendo lo mejor de nosotras.

¿Quién forma parte del equipo Enes?

Por un lado, tenemos a Ximena, especialista y apasionada de los tratamientos faciales y la depilación láser. Ella destaca por su vocación, cuidado y cariño a su trabajo. Además, le gusta mucho conectar con las personas y eso se refleja en su trabajo y en el trabajo en equipo, por eso, la puedo definir como muy profesional y atenta. Disfruta mucho viendo el progreso en cada tratamiento y tiene una ética profesional impecable. Por otro lado, Violeta, que lo único que la relaja es hacer uñas. Es muy perfeccionista y precisa. Siempre está buscando el “efecto Wow” inmediato en sus trabajos, tanto en uñas como laminado de cejas y pestañas. Insuperable en microblading. Por último y no menos importante, está Fanny, especialista en tratamientos corporales y masajes. Es una mujer activa, ¡muy activa! Es un nervio vivo, pero todo esto lo manifiesta en forma de relax en sus masajes. También muy cuidadosa con cada clienta, tratando siempre de trabajar de forma muy personalizada.

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