Entrevista con Rodrigo Maza

Entrevista con
Rodrigo Maza

Desde muy pequeño, soñaba con volar. Hoy, lo hace con la misma emoción con la que subió por primera vez a un avión. Hijo de piloto, apasionado del cielo y firme defensor de la calma ante lo inesperado, nos adentramos en la historia de Rodrigo Maza, joven aviador que ha convertido su vocación en forma de vida. Hablamos con él sobre responsabilidad, sueños y esa sensación que solo quienes vuelan pueden entender.

¿Recuerdas el momento en que decidiste que querías volar? 

Sí, lo recuerdo perfectamente. Mi vocación por la aviación nació desde muy pequeño, y en gran parte se la debo a mi padre, piloto de transporte de línea aérea. Crecer escuchando sus anécdotas y la pasión a la hora de transmitirlas fue lo que despertó en mí esa misma admiración por volar. Con el tiempo, esa admiración se transformó́ en un sueño propio. No era solo querer seguir sus pasos, sino también descubrir mi propio camino. Supe que quería volar desde el momento en que pisé por primera vez un avión. Pero fue al despegar, viendo cómo la tierra se hacía pequeña bajo nosotros, cuando sentí algo especial. La sensación de libertad, las vistas y el azul inmenso del cielo me cautivaron. 

¿Qué te llevó a formarte como piloto?

Mis primeros pasos en el mundo aeronáutico comenzaron con una experiencia que siempre recordaré, un vuelo en ultraligero junto a mi padre. Después comencé mi formación en la escuela FTEJerez. Lo que me llevó a formarme como piloto fue mi pasión, no había otra profesión en la que me viera trabajando, ni una oficina que no fuera una cabina a 30.000 pies, con el horizonte por delante. 

¿Qué se necesita para ser piloto aéreo hoy en día?

Lo más importante es tener una verdadera pasión y motivación. Amar lo que haces es el motor principal para alcanzar tus metas. Además del entusiasmo, hay cualidades fundamentales: compañerismo y trabajo en equipo; comunicación clara y efectiva; responsabilidad en la toma de decisiones; y una sólida conciencia situacional que permite al piloto mantener una visión global del entorno operativo y anticiparse a posibles riesgos.

¿Qué sientes al despegar y ver el mundo desde arriba? ¿Hay alguna sensación que solo quien pilota puede entender?

Justo antes de despegar, hay un momento en el que todo parece detenerse. Agarras los mandos con firmeza y concentras tu cuerpo y mente al máximo, ya que en cuestión de segundos sabes que vas a despegar, dejando el suelo atrás. A medida que avanzas, la pista se convierte en una línea que desaparece bajo el fuselaje. Subes el morro y, de repente, estás volando. Es una sensación que solo quien pilota puede describir.

¿Contarías alguna anécdota inolvidable?

Sí, un vuelo de Jerez a Granada, en el que tuve que regresar sin poder aterrizar en el aeropuerto de destino debido a fallos de comunicación con la torre de Granada. Al no poder comunicarme con ellos, entré en estado de alerta, pero siguiendo los protocolos establecidos y las “checklists”, todo quedó en una anécdota. Al aterrizar en Jerez, sentí un gran alivio, y también orgullo por haber mantenido la calma y gestionado bien la situación. Me hizo sentir que realmente podía convertirme en un gran piloto.

¿Cómo llevas la responsabilidad que conlleva estar al mando de una aeronave?

Es muy grande, pero estamos muy bien entrenados para asumirla. Desde el primer día aprendemos que cada decisión en vuelo cuenta. No es solo volar, es aprender a pensar con calma, priorizar, mantener la cabeza fría y confiar en los procedimientos. Todo esto me permite llevar esa responsabilidad de manera natural.

¿Qué retos has tenido que superar para llegar hasta aquí? ¿Ha habido momentos duros?

Formarme como piloto ha sido una de las experiencias más especiales de mi vida, pero también ha habido momentos duros, especialmente por la alta exigencia de estudio y la preparación minuciosa que requiere cada vuelo. Uno de los mayores retos ha sido aprender a mantener la calma en situaciones imprevistas y comprender que en el aire hay situaciones que no pueden ser controladas y que pueden cambiar de un momento a otro, como por ejemplo cuando la meteorología empeora mientras estás en un examen de vuelo. Son pruebas que te enseñan a confiar en tu preparación y a crecer profesionalmente. 

¿Tienes algún sueño en el horizonte?

En mi carrera como piloto me gustaría aprender lo máximo posible de esta increíble profesión, no dejar nunca de volar y acumular muchas horas en lo que para mí es la oficina con las mejores vistas del mundo. Como sueño personal, me encantaría poder llevar algún día a mis padres, hermano y abuelos como pasajeros. Sería una forma muy especial y emotiva de devolverles todo su apoyo. 

¿Qué le dirías a alguien joven que siente curiosidad por volar, pero no sabe por dónde empezar?

Le animaría a intentarlo. Volar es una experiencia única, que transmite una sensación de libertad y euforia inolvidable. Como primer paso, le recomendaría volar como pasajero en una avioneta o ultraligero, ya que ofrece una vivencia mucho más real y cercana a lo que verdaderamente es volar, no se asemeja en nada a lo que siente de pasajero al volar en aerolínea. Si después de eso siente que la aviación es su mundo, que se informae por su cuenta, lea, investigue, y más adelante entre en una escuela de aviación para empezar su formación y poder alcanzar su sueño. 

Y cuando no estás en el aire… ¿cómo es tu vida en tierra? ¿Algún hobby que te ayude a desconectar?

Es muy importante aprender a desconectar. Soy muy familiar; me gusta pasar tiempo con los míos. También soy un gran apasionado del deporte, especialmente del tenis y deportes de raqueta. Además, me gusta mucho escuchar música, ya que me ayuda a dejar de pensar y disfrutar del tiempo para mí. Por último, también me encanta aprender idiomas, porque sé que me será útil en esta profesión.

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